Por Ántero Flores Aráoz, publicado en Expreso
Como legado de Martín Vizcarra y de Fernando Tuesta, contamos con una tristísima realidad en nuestro querido país, como es tener 39 partidos políticos inscritos, de los cuales 36 compiten en las elecciones generales del próximo año, además de 3 alianzas electorales.
Gracias a las reformas electorales propuestas por Tuesta Soldevilla e impulsadas por el presidente de aquel entonces, Martín Vizcarra, el Parlamento en funciones en aquel momento introdujo irresponsablemente reformas en la legislación electoral que propiciaron la multiplicación de los partidos políticos, al exigírseles escasas firmas para su validación, la no reelección parlamentaria, con lo cual la calidad de los parlamentarios bajó a su mínimo nivel y, encima, con la pululación de partidos, cualquier persona y sin la formación adecuada podría pretender la presidencia de la República y, así, tuvimos a Pedro Castillo y a Dina Boluarte, que sin la debida preparación y sin el deseable escalamiento en la función oficial, prácticamente pasaron de ser NN a la Presidencia de la República.
Pero la cosa no queda allí; con lo que se vio y vivió, está pasando lo mismo con los candidatos al Senado de 60 miembros, a la Cámara de Diputados de 130 y del Parlamento Andino de 05 integrantes peruanos.
En efecto, tenemos hasta ahora 36 planchas presidenciales reconocidas, cada una con un presidente y dos vicepresidentes, que llegan a la sumatoria de 108 candidatos. Para el Senado hay aproximadamente 3354 pretendientes, para la Cámara de Diputados 6162 postulantes y, para el Parlamento Andino, nada menos que 624 aspirantes.
Obviamente, el acto de sufragio, con tantas candidaturas, será complicado y seguramente tal complejidad, más el voto cruzado, hará que existan borrones, enmendaduras, impugnaciones, cuestionamientos e indiscutiblemente nulidades.
Sin embargo, hay algo muchísimo peor: los candidatos, sea al Parlamento Nacional como al Parlamento Andino, en sus respectivas campañas electorales, hacen propuestas a la ciudadanía como si fuesen postulantes a la Presidencia de la República.
Los postulantes al Parlamento Andino hacen promesas como si también lo fuesen a la Presidencia de la República, pero olvidando que en la práctica no deberían prometer nada, pues es un Parlamento que así se llama, pero que no tiene facultades ni atribuciones para legislar.
En lo que se refiere a quienes desean ingresar a nuestro Poder Legislativo, del 28 de julio para adelante, con dos cámaras, como es el Senado y Diputados, no saben y, si lo saben, lo olvidan: que no tienen iniciativa de gasto por mandato constitucional y que, por ello, no pueden estar ofreciendo creación de nuevas circunscripciones, iniciativa que es privilegio del Poder Ejecutivo y no del Legislativo.
Además, ofrecen creación de colegios, escuelas superiores, universidades, servicios de agua potable y alcantarillado, modernas y cómodas cárceles; ello quizás porque en su fuero interno tienen el temor de pernoctar en ellas. También ofertan líneas de ferrocarril nuevas y no de segundo uso, carreteras y, encima, parques y mejoría de calles y avenidas como si fuesen alcaldes. Ciertamente, supina ignorancia, pues en el Parlamento se legisla, se representa y se fiscaliza, aunque por más importante que ello sea, es el límite y nada más.
Evidentemente, y como siempre, pues hay excepciones en los candidazos —perdón, candidatos— y de gran valor conceptual y cívico.
Para mayor desconcierto, el JNE pide más presupuesto al MEF, pese a que cuando se discutió en el Congreso el Presupuesto General de la República para el 2026, solicitó menos. Olvida que es un Jurado para administrar “justicia electoral” y no para otros menesteres que corresponde a quien lleva el proceso, que es la ONPE, no debiéndose duplicar gastos y menos a estas alturas en que hay tantas necesidades por las inclemencias del tiempo.
Fuente: CanalB
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