Por Sebastião Mendonça Ferreira, autor del libro “¿Por qué fracasó Sendero?”
Publicado en El Comercio
Uno de los objetivos centrales de la CVR ha sido crear una memoria histórica sobre las causas de la violencia política y sus costos en derechos humanos, para evitar que el país volviera a vivir una tragedia similar. Se esperaba que el informe sirviera como fuente de aprendizaje y que el país realizara cambios en la dirección de una paz duradera. Nada de esto sucedió. Pasados 23 años, se puede considerar que la CVR no logró su propósito central. En el 2023, a 20 años de la publicación del informe de la CVR, una encuesta de Ipsos registraba que solo uno de cada 10 peruanos lo consideraba positivo. La CVR ha fracasado porque ha cometido 10 errores:
No logró entender los elementos básicos del fenómeno: cuáles fueron las causas políticas e ideológicas del terrorismo, por qué Sendero surgió en una universidad de Ayacucho y no en Huancavelica o Puno, por qué en 1980 y no en 1930, qué condiciones facilitaron su crecimiento, por qué y por quiénes fue derrotado, etc. No logró deslindar la justificación ética de Sendero para su rebelión violenta como una respuesta necesaria a las injusticias sociales. Ese fracaso moral de la CVR ha dificultado que la población entienda que los motivos reales de Sendero eran las ambiciones totalitarias de Guzmán y sus seguidores.
En el tema de las violaciones de los derechos humanos, la CVR no logró entender que la derrota de Sendero era indispensable para acabar con la violación sistemática de los derechos humanos en el país. No reconoció la importancia extraordinaria que la victoria militar y política sobre el terrorismo tuvo para proteger la democracia y restablecer las condiciones de vida pacífica en el Perú. No entendieron ni reconocieron la importancia de la nueva doctrina contrainsurgente del Ejército y del enfoque de inteligencia del GEIN; dos aportes de instituciones peruanas que desmilitarizaron el conflicto y salvaron miles de vidas. Presenta a la ciudadanía peruana una imagen distorsionada de sus FF.AA. y policiales como instituciones equiparables a los terroristas, sin reconocer su papel fundamental en la defensa del Estado de derecho en el país. No reconoce el admirable heroísmo y la inteligencia de quienes lucharon contra el terrorismo en condiciones de gran desventaja y dificultad: los campesinos, los pobladores, los militares, la policía y el gobierno. Ha ocultado las responsabilidades políticas de la izquierda, al promover la ideología que contribuyó a la propagación de Sendero y dificultar la alianza de los campesinos con las FF.AA., alargando el conflicto y aumentando el número de víctimas. Ha desconocido los méritos del gobierno de Fujimori en la lucha contra el terrorismo: el reforzamiento del rol de inteligencia, el apoyo al GEIN, el respaldo a las FF.AA., la emisión de la Ley de Arrepentimiento, el apoyo a las poblaciones abandonadas y el reconocimiento del valor patriótico de las rondas campesinas y los comités de autodefensa. Y ha producido un informe de 8.000 páginas que presenta al mundo una imagen distorsionada del Perú y subestima el mérito excepcional de derrotar al peor grupo terrorista del continente en el sigloXX, habiéndolo logrado con sus propios ciudadanos e instituciones democráticas.
Lo que está en juego hoy es la legitimidad de las instituciones que salvaron al país de la barbarie totalitaria que Sendero intentó imponer al Perú, y la defensa de la memoria histórica de la nación. La CVR ha sido injusta con quienes hicieron posible la derrota del terrorismo. Por esas razones es necesaria una revisión del informe de la CVR, elaborando un nuevo informe que rescate lo positivo, elimine los sesgos ideológicos y sustente sus interpretaciones y conclusiones con datos, y no con creencias ni preferencias políticas.
Fuente: CanalB
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