Opinión

La gran simulación tecnológica de China que solo existe en el TikTok; por MFD

Publicado el 20 de febrero de 2026

Por MFD


La fascinación que generan los videos de ciudades chinas bañadas en neón, donde dragones de luz saltan de los rascacielos y el cielo parece una pantalla infinita, oculta una verdad incómoda: estamos presenciando la construcción de un espejismo digital diseñado para el consumo rápido. En la era de la posverdad, China ha entendido que la percepción de poder es tan valiosa como el poder mismo, y por eso ha convertido a TikTok en su principal vitrina de una supuesta vanguardia que, en muchos casos, solo existe en el código de un programa de edición.

 

Lo que vemos es lo que podría llamarse la “Prosperidad de Render”. Se trata de una maniobra de maquillaje tecnológico donde se utilizan herramientas de efectos visuales y CGI —tecnología conocida desde hace décadas— para simular un avance en Inteligencia Artificial que todavía no es tangible en las calles. La ironía es evidente: se intenta demostrar superioridad técnica mediante un artificio visual. Si un país realmente domina el futuro, no necesita renderizarlo; la verdadera innovación transforma la vida de la gente de manera orgánica y no requiere que el espectador se ubique en un ángulo exacto para que la magia no se rompa.

 

Esta estrategia persigue un objetivo psicológico claro: instalar en el resto del mundo un complejo de inferioridad, haciendo creer que la carrera tecnológica ya está perdida. Al inundar las pantallas con escenas de un futuro que parece salido de Blade Runner, se difunde la idea de que su sistema es el único capaz de gestar esa utopía. Sin embargo, cuando la luz del teléfono se apaga, queda la duda razonable sobre qué tan sólido es ese desarrollo si necesita sostenerse en videos manipulados.

 

El exceso de luces suele ser una maniobra para ocultar las sombras. Cuando China —o cualquier potencia— recurre al retoque digital para impresionar, lo que admite implícitamente es que su realidad actual no resulta lo suficientemente asombrosa como para sostenerse sin el filtro de un editor. Al final, cambiamos la admiración por el progreso real por la dopamina de un video viral, aceptando una simulación como si fuera el mañana, mientras la verdadera inteligencia artificial debería estar resolviendo problemas humanos y no solo decorando edificios vacíos.

 

 

 

Fuente: CanalB

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