El Perú se encuentra en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona donde se concentra cerca del 90 % de los movimientos sísmicos del mundo debido, entre otros factores, a la interacción de las placas de Nasca y Sudamericana. Ante el silencio sísmico de más de 270 años registrado en la costa central, especialistas advierten que Lima debe fortalecer sus medidas de prevención y respuesta ante la eventual ocurrencia de un terremoto de gran magnitud.
De acuerdo con estimaciones de ingenieros y especialistas en rescate, un sismo de magnitud 8.8 en la capital podría afectar gravemente a más de 9.5 millones de personas que viven en viviendas vulnerables o ubicadas sobre suelos inestables. Raúl Delgado, presidente de CESEL Ingenieros, señaló que Lima no se encuentra adecuadamente preparada para afrontar un movimiento de esa magnitud y alertó sobre la vulnerabilidad de sectores de San Juan de Lurigancho, Comas, Villa El Salvador y Villa María del Triunfo, donde existen construcciones levantadas sobre arenas sueltas o laderas sin suficiente asesoría técnica.
Frente a un terremoto, los especialistas recomiendan identificar previamente los espacios seguros dentro de la vivienda y evitar desplazamientos innecesarios durante el movimiento. El brigadier mayor del Grupo USAR Perú, Carlos Paredes, explicó que se debe buscar un espacio vital junto a muebles pesados y resistentes o estructuras firmes, mientras que en edificios altos aconsejó ubicarse cerca de las cajas de escaleras o ascensores, sin intentar bajar durante el movimiento. Si la persona se encuentra conduciendo, debe detener el vehículo en un lugar seguro, alejado de postes, cables eléctricos y edificaciones.
Otra medida fundamental es contar con una mochila de emergencia ubicada en un lugar visible y de fácil acceso. Esta debe contener elementos como linterna, alimentos no perecibles, botiquín de primeros auxilios y cascos de protección ante posibles desprendimientos de materiales. Los especialistas también recomiendan conservar la calma, mantener la boca cerrada para reducir el riesgo de inhalar polvo en caso de quedar entre escombros y evitar utilizar innecesariamente el teléfono para no agotar la batería, especialmente mientras podrían necesitarse comunicaciones de emergencia.
La preparación también debe involucrar a la comunidad. Paredes recordó que el Perú cuenta con unos 18.000 bomberos para atender a una población de aproximadamente 34 millones de habitantes, por lo que la capacidad de respuesta institucional sería insuficiente frente a un desastre de gran escala. Por ello, recomendó organizar brigadas vecinales, establecer puntos de encuentro y elaborar planes familiares que asignen responsabilidades específicas para ayudar a niños, adultos mayores y personas con discapacidad.
Fuente: CanalB
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