Por Ántero Flores-Aráoz
El ingenio de nuestros compatriotas es inconmensurable, tanto es así que hemos podido leer en diversos WhatsApp colectivos la siguiente frase “Aviso para los votantes: Cuidado donde ponen la cruz… porque después hay que cargarla” y agrega la siguiente recomendación: “Coherencia por favor”.
No solo se trata de ingenio, sino también de oportunidad y sapiencia, pues estamos a escasas tres semanas de la primera vuelta de las elecciones generales del presente año, en que se tiene que elegir la plancha presidencial, a los senadores nacionales y locales, a los diputados y a los parlamentarios andinos que representarán al Perú en el Parlamento de la Comunidad Andina, antes denominada “Acuerdo de Cartagena”.
La recomendación en si es valiosísima, pues nos insta a un voto serio, informado, reflexivo y consciente, en que tenemos que votar por quienes son absolutamente demócratas, que tengan experiencia, que sean serios, honrados y decentes y, nos retornen al buen camino del que el Perú nunca debió alejarse.
El sufragio no es juego, estamos definiendo quienes nos gobernarán y quienes dictarán las leyes necesarias para la buena gobernanza y direccionalidad al bien común, que no es solo para los compatriotas, sino para todos los que pueblan nuestro suelo peruano.
Ya hemos tenido nefasta experiencia en el año 2021 en que los efectores optaron por el profesor Pedro Castillo, que no tenía las mínimas calificaciones para ser el presidente de la República, más aún podríamos decir que si contaba con todas las condiciones y características para no ser elegido. En efecto, no era persona calificada ni siquiera para regidor de la localidad más apartada de la capital de la República, no tenía experiencia gubernamental y, por si fuese poco, provenía de las canteras de la izquierda, que lo único que saben es sembrar odios, incordiar, hacer de nuestro país ejemplo de lo que no se debe nunca procesar.
Recordemos, los que vienen de la siniestra no construyen país, lo destrozan. Simplemente veamos los ejemplos ocurridos en países de nuestra región, como son Cuba, Nicaragua y Venezuela, que fueron desafortunadamente destruidos por sus gobernantes de izquierda, pero no solamente los zurdos de vocación y de acción, sino también dentro de ellos los famosos cariares, de buenos modales y formas, de bonitos discursos, de ofrecimientos inspiradores, pero que cuando llegan a ser gobierno, pues hacen seda y pabilo de sus respectivos países.
Insistimos, en nuestra patria tenemos rojos intensos, simplemente rojos y los rosaditos o caviares, pero que igual causan daño y no deberían por ello ser elegidos. Hay que ir al voto reflexivo, razonado, pensando en el futuro de nuestra patria, se supone que dijimos NUNCA MÁS, y para que ello no vuelva a pasar elijamos a conciencia, pensando en quienes nos sucedan, como son hijos y nietos, que merecen un destino mejor de lo que pueden dar los rojos, cualquiera sea su tonalidad.
Sabemos que los rojos van contra la inversión privada, que lejos de promoverla la dificultan y hacen improbable el aumento del empleo y el bienestar que él propicia. ¡Coloquemos bien las cruces en la cédula de sufragio, si es que no queremos cargar con ellas!
Fuente: CanalB
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