Opinión

¿Somos un país pobre... o un país sin vergüenza?

Publicado el 23 de febrero de 2026

Anónimo

 

En Japón, cuando un político roba, no solo pierde el cargo.


Pierde el honor.
Pierde la reputación.
Pierde su vida pública para siempre.

 

En el Perú pasa lo contrario:


Robó... y vuelve a postular.
Mintió... y lo entrevistan como experto.
Traicionó... y lo reciclan como opción política.

 

Y luego nos preguntamos por qué seguimos pobres.

 

Pero seamos honestos:
el Perú no es pobre.


Es uno de los países con más recursos del planeta.
Cobre, oro, gas, pesca, agricultura, turismo, biodiversidad, ubicación estratégica.

 

Lo que nos falta no es plata.
Lo que nos falta es vergüenza.

 

Japón no es rico por casualidad

 

Después de la Segunda Guerra Mundial, Japón estaba en ruinas.
No tenía petróleo.
No tenía minas.
No tenía tierras agrícolas abundantes.

 

Entonces, ¿qué tenía?
Tenía una cosa que aquí nos cuesta aceptar:
vergüenza social.

 

Un político japonés que roba no sobrevive políticamente.
Su familia queda marcada.
Su nombre queda manchado.
Nadie lo contrata.
Nadie lo invita.
Nadie lo defiende.

 

No porque la ley sea más dura...
sino porque la sociedad lo desprecia.

 

En el Perú el corrupto no es rechazado... es defendido

 

El corrupto tiene hinchada.
Tiene abogados.
Tiene periodistas.
Tiene trolls.
Tiene votantes.

 

Y lo peor:
tiene gente pobre que lo defiende.
Robó, pero hizo obra.
Todos roban.
Peor era el otro.
Es persecución política.

 

Esa mentalidad es la que nos mantiene pobres.
No nos roban solo dinero.
Nos roban futuro.
Nos roban hospitales.
Nos roban escuelas.
Nos roban carreteras.
Nos roban oportunidades.

 

Y aun así, los aplaudimos.

 

La verdadera tragedia del Perú

 

No es que tengamos políticos corruptos.
Eso existe en todos los países.

 

La tragedia es que aquí la corrupción no da vergüenza.
Da votos.
Da poder.
Da regreso.

 

Mientras el corrupto siga teniendo futuro político,
el país no lo tendrá.

 

Entonces, ¿qué nos falta?

 

No nos falta plata.
No nos faltan recursos.
No nos falta talento.

 

Nos falta algo más básico:
vergüenza.
memoria.
dignidad.

 

Un país empieza a cambiar
el día que el corrupto ya no puede volver.

 

Ahora dime tú:
¿De verdad somos un país pobre...
o somos un país que perdió la vergüenza?

 

 

 

Fuente: CanalB

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