Editorial del diario Gestión
EXPECTATIVAS. La historia se repite. El pánico ha vuelto en las empresas que son encuestadas por el BCR. Dado que conforman una muestra representativa y a nivel nacional, habría que suponer que la reacción a los conteos de votos de la primera vuelta es generalizada. Aún no se proclama oficialmente a los dos candidatos presidenciales que irán a segunda vuelta, pero el principal causante del miedo sería el que ocupa el segundo lugar, Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, quien durante la campaña electoral ha replicado el estilo –incluido el sombrero– y el discurso antisistema que aplicó hace cinco años Pedro Castillo.
El BCR realiza su sondeo mensualmente y el correspondiente a abril se llevó a cabo días después de la primera vuelta. Los doce indicadores de expectativas macroeconómicas se redujeron respecto de la encuesta de marzo, aunque solo uno entró en el tramo pesimista tras reducirse en 7.4 puntos. Se trata de la expectativa empresarial de cómo estará la economía del país dentro 3 meses, mientras que la misma expectativa, pero a 12 meses, registró una caída más abrupta (8.8 puntos), aunque se mantuvo en el tramo optimista.
Otros cinco indicadores ya habían caído en marzo, de modo que la pérdida de optimismo se acentuó en abril: situación de la empresa del entrevistado (a 3 y 12 meses), demanda por sus productos, contratación de personal e inversión de su empresa (a 12 meses). En el desagregado por sectores, los que tienen más deteriorada su esperanza son los empresarios de minería, hidrocarburos y manufactura. A nivel geográfico, el norte, el centro y el sur no parecen estar tan unidos, pues no se observan expectativas uniformes. Por ejemplo, los empresarios del norte y del sur esperan el deterioro de la economía del país a 3 y 12 meses, pero los del centro opinan lo contrario.
La encuesta de abril del 2021 también se realizó días después de la primera vuelta y los resultados fueron muy similares a los de abril de este año: los doce indicadores de expectativas empresariales cayeron, aunque fueron cuatro los que pasaron al tramo pesimista (uno ya lo estaba). Si bien once indicadores aumentaron en la encuesta de mayo, todos volvieron a disminuir en junio, tras confirmarse la victoria de Castillo.
Su lamentable y desorientado Gobierno confirmó en gran medida el miedo empresarial, pues la libre empresa padeció una hostilidad inusitada. Al parecer, Sánchez ha suavizado ligeramente su discurso. Es que ya no estamos en el 2021 y las preocupaciones del electorado han cambiado. Ya no estamos en pandemia y lo que la población busca es seguridad y empleo.
Fuente: CanalB
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