Opinión

¡Galardón!; por Cecilia Valenzuela

Publicado el 15 de junio de 2026

Por Cecilia Valenzuela, publicado en Perú21

 

El martes de esta álgida semana que termina sin la proclamación de quien ocupará el sillón presidencial a partir del 28 de julio, la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea publicó una segunda declaración y, en su contenido, le otorgó a nuestro diario un verdadero galardón.  

 

A partir de un sesgado monitoreo de medios, que no observa en rigor el comportamiento de las redes sociales, los streamings y los medios en Internet a nivel nacional, sus representantes observaron que Perú21 ha sido el medio más combativo y tenaz contra el estatismo y la violencia política en nuestro país.


Fiel a su línea editorial, su propósito y su misión, este diario comprometido con la libertad, los derechos civiles, la economía de mercado y la democracia —tal y como se señala en nuestra página web— defendió en esta segunda vuelta electoral los valores que más de nueve millones de peruanos, sus lectores, sus periodistas y sus accionistas comparten.

 

De manera desconcertante, en su argumentación, los observadores de la UE afirman que “mientras los medios estatales mantuvieron una cobertura neutral y equilibrada, la mayoría de los medios privados mostraron, sin embargo, un marcado sesgo en contra de Roberto Sánchez y de Juntos por el Perú”. ¿Acaso no conocen la diferencia entre un medio privado y uno estatal? ¿No aprecian que en democracia la libertad de expresión y de opinión está garantizada para todos? ¿No saben que los medios privados tienen definidas y marcadas líneas editoriales y se deben a sus lectores que las comparten y confían en ellos, y que eso ocurre en todo el mundo civilizado?


Llama pues, muchísimo, la atención que la declaración de la Misión de la UE, que se pretende objetiva, se refiera a la distribución del espacio periodístico de los medios privados como si este debiera preservar un equilibrio atribuible a espacios estatales que son financiados con fondos públicos. Ese cuento no se lo cree nadie en ninguno de los países de los que los Observadores provienen.

 

Lo cierto es que los representantes de la UE ponderan sobre cuánto contenido suma determinado medio a favor o en contra de cada candidato, pero nunca van al fondo del asunto, no hacen el análisis serio de lo que se ha publicado. No les importa la verdad. Tampoco la documentación y las pruebas que acompañaron las investigaciones que se publicaron sobre Roberto Sánchez y sus aliados políticos como el Movadef y el etnocacerismo.

 

Es extraño que una misión de cinco profesionales formados en universidades europeas no sepa que un medio de comunicación privado no tiene el deber de ser imparcial porque su deber, por sobre todas las opiniones, es ser veraz. En todo caso, hubiera sido interesante tener este debate antes de que establezcan juicios de valor con base en criterios únicamente cuantitativos. Y el debate hubiera sido posible la misma tarde que visitaron nuestra redacción, pero nunca formularon una sola pregunta en ese sentido. Y la verdad es que nunca supimos siquiera si toda la delegación que se acercó a nuestra oficina entendía bien el castellano.

 

El resultado de observar desde arriba y no dialogar con quienes no piensan como ellos es que su balanza imaginaria termina calificando en negativo lo que buena parte del Perú considera positivo: “Entre los periódicos, Perú21, El Comercio, Correo y Trome dedicaron más del doble de espacio a Sánchez y a Juntos por el Perú, generalmente con un tono negativo, siendo Perú21 quien mostró el sesgo más fuerte, con más del 70 por ciento de su cobertura de carácter negativo”.  

 

Pero, nuevamente, lo importante no es si el contenido le resulte negativo o positivo a tal o cual candidato, lo que importa es si es verdad o no lo que se publica. Lo que importa es que el medio sea veraz en sus contenidos, sincero en sus opiniones y fiel a los principios que defiende y con los que se identifican sus lectores.

 

Lo que merece un punto aparte es el párrafo en el que dicen “La cobertura de Fujimori en los medios monitoreados se centró principalmente en actividades de campaña, mientras que la cobertura de Sánchez estuvo vinculada a preocupaciones sobre el presunto impacto económico de sus propuestas, su relación con Antauro Humala y supuestos vínculos con la minería ilegal, investigaciones sobre el financiamiento de su partido, acusaciones relacionadas con terrorismo y, también, el arresto de una excandidata a la Cámara de Diputados de Juntos por el Perú, supuestamente vinculada a una organización criminal dedicada a la extorsión”. Una cosa es que su sesgo pretenda que nada de eso sea cierto y otra muy distinta es que tengan razón.

 

En fin, igual tenemos que admitir que nos hicieron reír cuando escribieron: “En contraste (con Perú21), La República otorgó una similar cobertura a ambos candidatos y, si bien hacia Fujimori y Fuerza Popular tuvo un tono negativo en un 40 por ciento, la cobertura de Sánchez y Juntos por el Perú fue mayormente neutral”. ¡Qué divertido! Hay que reconocer que, por lo menos, tienen sentido del humor.

 

 

 

Fuente: CanalB

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