Por Max Anhuamán
Una madre contó en X lo que vio en el colegio de su hijo: adoctrinamiento, no clase de historia. No es un caso aislado. Es el terreno.
Por eso, desde la DIRCOTE, dimos la batalla cultural. Ese trabajo debe continuar. En la operación “Voluntad Transformadora”, en Trujillo, la inteligencia detectó captación y adoctrinamiento de menores por SL. La respuesta no fue solo operativa: fue educativa.
En el colegio “Reyna del Carmelo”, Magdalena, proyectamos cinco minutos de historia documentada sobre “Sendero Luminoso” y el “MRTA”. Llamaron padres a felicitar. Varios admitieron que ellos mismos no conocían lo que sus hijos acababan de ver y contarles.
Un periodista me contó que, de escolar, un profesor les dijo que había perdido dedos al colocar un explosivo (Colegio Astuparia). Su padre lo cambió de colegio. Lo dejo como relato recibido, no corroborado. Sirve igual: hay que escuchar a los hijos.
El 14 de septiembre el ministro Chang fue claro: en el aula no hubo “guerra civil”; hubo terrorismo. Gramsci lo tenía claro antes: quien controla la escuela disputa la hegemonía. Sendero lo entendió con las armas; sus herederos, con la currícula y el lenguaje.
La inteligencia que no llega al aula es inteligencia a medias. Historia documentada, pensamiento crítico y padres adentro. Defender la democracia también es educar. Este trabajo debe continuar.
Por un
#PerúSinSombras
Fuente: CanalB
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