Por Oliver Stark
Petroperú nuevamente es un tema central en la discusión nacional y electoral ad-portas de una elección con harta incertidumbre. Esta empresa perteneciente al ámbito del subsector hidrocarburos del Ministerio de Energía y Minas es no solo conocida por ser el principal dolor de cabeza de los varios ministros que han pasado por el puesto sino también por ser el principal botín de la izquierda peruana, sobre todo, después del “triunfo” de Castillo en 2021, en donde Petroperú quedó en manos de Perú Libre, el partido de Vladimir Cerrón.
Tanto es botín que cuando hace unos días Balcázar reemplaza a Jerí no pasaron ni 24 horas desde la asunción al mando de nuestro octogenario presidente que las marabuntas partidarias intentaron volver a crear su vivac removiendo a la gerenta general Rita López que lideraba las reformas y también quisieron remover a los 10 gerentes por ella nombrados la semana anterior sin lograrlo porque no contaban con que el nuevo presidente mantuviera en su puesto a la ministra Miralles (haciéndola además Primer Ministro).
Esto es sintomático para lo que pasa con la empresa y describe exactamente cual el es el enemigo a matar: la injerencia política y el manejo no técnico en una empresa que pudiendo ser generadora de recursos para el estado no lo es porque sirve de agencia de empleos para el gobierno de turno dejándose de lado lo realmente importante que es 1) la reparación de las unidades auxiliares y la FCK de la RT 2) colocar una gestión privada a través de la venta de una participación minoritaria de las acciones de la empresa 3) Disponer de los activos no esenciales de Petroperú 4) Mudar a casi todo el personal a Talara (salvo funciones esenciales como comercialización de crudo, Legal que solo se hacen eficientemente desde Lima) y para lo cual nos quedaríamos con dos o tres pisos del edificio (el resto se convierte en Centro Comercial, teatro, strip mall etc. y reditúa una renta) 5) Gestionar el Oleoducto Nor-peruano (hacer cumplir la normativa relativa a ACN e involucrar al estado en su seguridad) además de garantizar el equilibrio financiero a través de la alimentación de una masa crítica de petróleo a trasportar hacia Bayovar 6) Renegociar y Re perfilar la deuda sobre todo la relacionada a los bonos que no tienen garantía soberana.
Otras partes del Plan presentado incluyen la restitución plena de la operatividad y mantenimiento del sistema de almacenes a lo largo y ancho del Perú (activo de Petro con gran potencial desperdiciado), la definición de la operatividad de las otras dos refinerías (Iquitos y Conchán), seguir con los planes de desvinculación de personal, etc.
La idea de hacer bloques patrimoniales y escindir unidades de negocio de acuerdo con necesidades financieras no fue parte de la propuesta de mi directorio del 2024 sino últimamente de Deloitte y Pro-Inversión y no se contradice con lo arriba expuesto.
Más bien una liquidación, venta (¿entrega de acciones a los trabajadores?) o proceso concursal fueron opciones evaluadas al inicio de mi gestión concluyéndose después de un análisis exhaustivo que no era lo más conveniente porque si bien es cierto que la empresa era (y sigue siendo) un barril sin fondo que erosiona la caja fiscal, también lo es que tenemos la refinería más moderna de Sudamérica que a pesar de haber costado casi el doble de lo que debió costar y se demoró en implementar 10 en vez de 5 años (por esa falla de origen de ineficiencia, indecisión e injerencia política que tiene la gestión pública) es un hecho consumado. Ya está, está ahí y mal haríamos en botar al tacho los $ 6500 Millones que costó (más adicionales por pérdidas acumuladas) si es que hay una (pequeña pero existente) luz al final del túnel que es la que justamente evaluamos durante mi gestión y hoy vuelve a ser referente para la gestión de Pro-Inversión/Deloitte.
En resumen, el plan preveía “volver a los orígenes” técnicos de la RT, es decir procesar crudo pesado de acuerdo a la dieta prevista por los ingenieros para que (previa reparación de a verdad) de la unidad de Flexicoking (FCK) y sus unidades auxiliares (otros $300M) se produzcan los + - 95,000 bpd con márgenes calculados de “crack spread” de más de $25 por barril que permitían según los flujos calculados con el equipo técnico del MEF (Betty Sotelo) empezar a amortizar la deuda que la empresa tiene con todos los peruanos. El negocio petrolero técnicamente manejado es rentable; solo hay que separar a la injerencia política.
Fuente: CanalB
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