Economía

Inflación alcanza 4.4% y reduce el poder adquisitivo de los hogares en Perú

Publicado el 28 de septiembre de 2026

La inflación volvió a ejercer presión sobre la economía peruana durante 2026, después de haberse mantenido contenida dentro del rango meta del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) durante 2025. El repunte responde a una combinación de factores externos e internos, entre ellos el incremento internacional del precio del petróleo por el conflicto en Medio Oriente, el encarecimiento de combustibles y transporte, la rotura del gasoducto de TGP y los riesgos climáticos vinculados al fenómeno de El Niño, que mantienen presión sobre determinados alimentos.

 

Como consecuencia, la inflación interanual pasó de 1.1% en agosto de 2025 a 4.4% en agosto de 2026. El incremento ya tiene efectos sobre la capacidad de compra de los hogares. En Lima Metropolitana, los ingresos nominales aumentaron 2.6% interanual en agosto, por debajo del avance de los precios, por lo que el ingreso real registró una caída de 1.7%. Esto significa que, pese a recibir mayores ingresos nominales, los hogares pudieron adquirir menos bienes y servicios que un año atrás.

 

El impacto tampoco es uniforme entre la población ni entre las regiones. De acuerdo con la información presentada, 17 departamentos registraron una inflación superior al 3% y, dentro de ese grupo, nueve combinaron una elevada presión de precios con niveles de pobreza por encima del umbral considerado. Un estudio del BCRP citado en el análisis señala que, durante episodios de inflación elevada, el consumo de los hogares de menores ingresos puede reducirse hasta 8.6%, mientras que las familias de mayores ingresos cuentan con mayor capacidad para amortiguar el impacto.

 

Frente a este escenario, la política monetaria busca evitar que un shock inicialmente temporal termine generando aumentos persistentes de precios y afectando las expectativas. En agosto, la inflación mensual fue de 0.07%, mientras que la inflación sin alimentos y energía pasó de 4.6% a 4.5% y las expectativas de inflación a 12 meses se ubicaron en 3.05%. En ese contexto, el BCRP mantuvo su tasa de referencia en 4.25% y señaló que continuará evaluando la evolución de los precios y de las expectativas.

 

El análisis plantea además que la respuesta fiscal y social debe concentrarse en los hogares con menor capacidad para absorber el incremento del costo de vida. Las transferencias focalizadas y temporales aparecen como una alternativa para proteger el poder adquisitivo sin convertir un shock transitorio en un compromiso fiscal permanente. Según las recomendaciones citadas del Fondo Monetario Internacional, las medidas frente a shocks energéticos deberían ser temporales, focalizadas y oportunas, mientras que los subsidios generalizados, reducciones tributarias sobre combustibles o controles de precios pueden generar mayores costos fiscales y beneficiar también a hogares que no requieren asistencia.

 

 

 

Fuente: CanalB

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