El Centro Histórico de Lima y Barrios Altos atraviesan un proceso de recuperación de distintos espacios emblemáticos impulsado por la Municipalidad de Lima, a través de Prolima, que cumple 32 años de creación. La entidad, actualmente dirigida por Luis Martín Bogdanovich, desarrolla intervenciones orientadas a preservar el patrimonio y, al mismo tiempo, otorgar nuevos usos a inmuebles y espacios históricos de la ciudad.
Uno de los principales proyectos se desarrolla en la Quinta Heeren, inmueble adquirido por la Municipalidad de Lima a la familia Pardo. El recinto fue comprado hacia 1880 por Óscar Heeren Maza, quien convirtió la antigua Huerta de los Remedios en un complejo residencial que llegó a albergar delegaciones diplomáticas de Estados Unidos, Japón, Bélgica, Francia y Alemania. El lugar también contó con zoológico, lagunas y la primera cancha de tenis del país.
La recuperación de la Quinta Heeren contempla la creación de un jardín botánico, un museo de la ciudad, un museo para niños y un museo de historia natural, además de espacios destinados a contar la historia del propio recinto. Según Prolima, la intervención podría tomar alrededor de cinco años y busca convertir a la quinta en uno de los nuevos puntos de referencia del Centro Histórico, junto con espacios como la Plaza de Armas.
Otro inmueble que será intervenido es el antiguo Hotel Comercio, ubicado cerca de la Plaza de Armas. El edificio del siglo XIX, construido con adobe y quincha y que actualmente alberga en su primer nivel al tradicional bar Cordano y una zapatería, fue transferido por el Ministerio de Cultura a la Municipalidad de Lima. Su restauración comenzará en diciembre y se estima que demandará aproximadamente dos años. Posteriormente, funcionará como Centro de Investigación y Exposición del Patrimonio Arqueológico del Centro Histórico.
Prolima también trabaja en la recuperación de otros espacios, entre ellos el Panteón de los Próceres, cuya iglesia de San Antonio Abad presenta un avance de 95%, y el área donde antiguamente se encontraba el Arco de Lima. Esta estructura, que durante siglos marcó el ingreso a la ciudad y que fue destruida por un incendio en 1880, es considerada para una eventual reconstrucción. En la zona cercana al puente Trujillo también se han encontrado restos de diferentes etapas de la ciudad de Lima, correspondientes a los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX.
El proyecto incluye además la recuperación del espacio donde funcionó el antiguo molino de Aliaga, construido en el siglo XVI y vinculado históricamente al abastecimiento de harina de la capital. La intención es abrir el lugar al público y articularlo con la restauración del río Rímac y la nueva alameda Chabuca Granda. De esta manera, las intervenciones en la Quinta Heeren, el Hotel Comercio, el Panteón de los Próceres y otros espacios buscan combinar la conservación del patrimonio con nuevos usos culturales y turísticos para revitalizar el Centro Histórico de Lima.
Fuente: CanalB
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